::TRABAJADORES DEL CONOCIMIENTO vs. TRABAJADORES REFLEJOS
Una de las cuestiones que buscan los gerentes, ejecutivos, dueños de empresas permanentemente es cómo lograr aumentar la productividad de su personal. Comprender ciertos aspectos redundará en que ese propósito se logre.
Una circunstancia compleja que enfrentan quienes se dedican a la contratación de personal consiste en la difícil tarea de encontrar personas que tengan las habilidades suficientes para manejar cierto tipo de situaciones y que vayan mucho más allá del cumplimiento mecánico de las tareas propias del puesto de trabajo.
Como dice Karl Albrecht “Los empleados en buena forma física son fáciles de encontrar, los de buena forma mental, NO”, en otras palabras, realizar trabajos que impliquen acciones repetitivas o que no impliquen mayor ejercicio que la presencia física para realizarse no tiene mayor ciencia y básicamente son acciones ejecutorias que podría realizar cualquiera, cualquiera que tenga el nivel de información para hacerlo.
Lograr dar con personas que sean capaces de pensar sobre lo que piensan, que sean capaces de planear, organizar, investigar, tomar decisiones, liderar, gestionar, comunicarse de manera efectiva, tomar iniciativa, resolver problemas es un dolor de cabeza pues aunque muchos tengan títulos reconocidos por universidades la titulación no es sinónimo de altos niveles de pensamiento, pues la sola tenencia de herramientas no garantiza el excelente desempeño.
La humanidad ha pasado por diversas eras caracterizadas entre otras cosas por la manera que han producido y obtenido su sustento. Cada nueva era productiva superaba y con creces la anterior, demostrando la pericia y las capacidades siempre sorprendentes del ser humano.
Desde las épocas en que el hombre era cazador, pasando por las actividades de la agricultura y llegando a la era industrial, el nivel productivo de cada era dejaba rezagado las etapas anteriores. Se estima según los estudios que la era industrial en su nivel de productividad era 50 veces mayor que su antecesora época de la agricultura. Esta época fue muy importante porque marcó la organización, el manejo de los tiempos, la eficiencia e incorporó nuevas maneras de ver los procesos económicos y sociales. Sin embargo la época productiva del corte de la era Industrial también ha sido trascendida pues las épocas requieren de un tipo de individuo distinto que esté a la altura de esos nuevos cambios.
La aparición de la tecnología, los avances tecnológicos y ante todo la aparición de la internet transformó la vida productiva y nos está llevando a planos totalmente distintos de la era industrial, ahora el manejo efectivo de la información adquiere una relevancia importante y marca ritmos propios en la gestión de los procesos productivos empresariales de la sociedad.
De allí que Peter Drucker acuñara en la década de los 90 el término “Sociedad del Conocimiento” y más adelante hablara de los trabajadores del conocimiento como aquel individuo que es capaz de sobre la base de una instrucción previa crear, proponer, suministrar nueva información producto de su ejercicio laboral, pero también de su iniciativa que busca mejorar su desempeño.
Básicamente vivimos en una sociedad del conocimiento y quien sepa gestionar ese conocimiento contará con medios para producir de una forma cada vez más fructífera y eficiente lo que se verá reflejado en los aumentos de productividad en la organización.
Ahora bien, el conocimiento reside en la persona misma y no puede comprarse de la misma manera que se adquiere un producto o servicio, de la persona sólo compramos su trabajo, su capacidad de trabajo pero su disposición, su opción de liberar el potencial y desde un punto determinado entrelazar nuevas opciones, proponer nuevas ideas, generar nuevas alternativas, eso es otra cosa. Esto valida la necesidad de un liderazgo gerencial efectivo adaptable a esta nueva generación de empleados, integrantes de la empresa.
Esto nos deja frente al nuevo miembro de la organización del siglo XXI, “El Trabajador del Conocimiento” un individuo que necesita de espacios laborales que le de paso a la inteligencia, dado que son instruidos y hábiles con el conocimiento son capaces de frentear los problemas que necesariamente los vuelve mejores pues hacen gala de sus talentos como la creatividad, la recursividad y el ingenio, son talentosos puesto que tienen un sano respeto por sí mismos y como se tienen confianza son un tanto más arriesgados, se lanzan al logro de diversos desafíos que les proponen o que ellos mismos proponen.
Contar en el equipo de trabajo con esta nueva clase de personal, inevitablemente llevará a la empresa y a los equipos a ser altamente productivos. Sólo basta con mirar a estas personas pues aceptan como normal el desempeño multidisciplinario en contra de aquellos que sólo aceptan el hecho de sólo hacer una sola cosa (una idea muy del trabajador de la era industrial), son autodidactas y toman iniciativa en la búsqueda del conocimiento pues son conscientes de la importancia de la información, información que estos traducen de maneras efectivas y muy particulares lo que pone marca identificativas a su desempeño.
Encontrar “Trabajadores del Conocimiento” hoy día tiende a ser un enorme reto y desafío pues aun se mantiene y muy fuerte la influencia de épocas pasadas como la industrial donde el empleado era una especie de “Humano-Robot” cual máquina que sólo estaba para recibir órdenes y debía cumplir independientemente de las condiciones.
Tener “Trabajadores del Conocimiento” implica también una renovación del pensamiento por parte del liderazgo gerencial dado que este tipo de miembros de la empresa (empleados) son un tipo de individuos que necesitan de una orientación totalmente distinta que vaya más allá de la orden impositiva, del ejercicio del poder sobre la base de una obediencia ciega, pues este tipo de dirección funciona como un “espanta pájaros” ahuyentando los talentos y sólo logra conservar alrededor en muchas ocasiones al “Trabajador Reflejo”, ese que sólo se limita sólo al cumplimiento estricto de las funciones y que rara vez estimula el ejercicio de procesos creativos, procesos de pensamiento, iniciativa, generación de propuestas y básicamente su posición es consecuencia de la misma mediocridad ampliamente aceptada hoy día o fruto de un pobre liderazgo limitante que considera enemigo la independencia de pensamiento en función del cumplimiento de los objetivos empresariales.
Trabajadores Reflejos mantienen a la empresa con rendimientos pobres, los suficientes para garantizar la subsistencia de la misma. Empleados con este perfil no garantizan crecimientos exponenciales de la organización.
Aumentar la productividad de la empresa implica la necesidad de contar con personal de alto perfil, personal que encaje con las nuevas tendencias en la economía de mercado actual, personal preparado para responder a este tipo de desafíos propios de la era del conocimiento.
La empresa ha de estar en las condiciones en invertir en personas de este perfil, pues personal así mal remunerado o en ambientes laborales oscuros, negativos, que limiten la realización laboral garantizará la migración de talentos de este talante hacia otras organizaciones. Otra característica típica de los “Trabajadores del Conocimiento”, son independientes y aunque con necesidades laborales, confían en sí mismos lo que les permite gozar de “Dignidad Laboral” y en consecuencia ser libres, no tener ataduras y por consecuencia difícilmente manipulables por jefes que carecen de liderazgo efectivo.
El esfuerzo en cuanto a tiempo, dinero, dedicación en fin para aumentar la productividad con “Empleados Reflejo” es un costo altísimo que por lo general no es proporcional al resultado obtenido. De allí la imperiosa necesidad de tener un excelente proceso de selección de personal pero hecho por empleados “Trabajadores del Conocimiento”, pues no deja de ser curioso que estos procesos de selección que buscan talentos sean realizados por individuos de menos perfil (Trabajadores Reflejo) así tengan títulos que certifiquen estudios de alto perfil.
La cuestión es clara, para responder a los desafíos de la economía de mercado actual, a las tendencias mundiales y locales y si se desea estar a la altura de estas circunstancias y generar productividad de alto impacto, se hace necesario y obligatorio contar con una planta de personal que responda a la requerimiento del empleado del siglo XXI, “Trabajadores del Conocimiento” puesto que al contar con ellos inevitablemente se elevarán los estándares de desempeño de la organización.
Los esfuerzos que hacen muchas empresas para lograr aumentar la productividad a través de acciones simplistas, actividades aisladas a través de una que otra reflexión, lecturas, frases, relaciones de poder desequilibradas entre jefes y empleados no lograrán mayor efecto que el contraproducente ante esos mensajes contradictorios que dejan a una empresa sin piso afectando directamente la productividad que precisamente desean auxiliar.
La decisión estratégica en cuanto a la contratación de personal es básicamente buscar individuos que estén a la altura de las necesidades laborales actuales, seleccionados por personas que también estén a ese nivel, orientados por líderes del siglo XXI.
Con “Trabajadores del Conocimiento” la productividad está garantizada. La cruzada está también definida. Búsquelos, encuéntrelos, y garantice su permanencia en la empresa.
HÉCTOR LEONARDO MORA SANTIAGO
Desarrollo Empresarial y Humano
Consultor - Conferencista
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