::DEL CHANTAJISMO EMOCIONAL A LA LIBERTAD EMOCIONAL
El chantaje emocional es más común de lo que parece, y en las relaciones parece ser un “arma” muy efectiva para lograr lo que se desea. Lo que se busca básicamente a través del chantaje emocional es obligar a la otra persona independientemente de si esta es la pareja, los hijos, los amigos a que hagan algo en particular que el chantajista desea que haga. La estrategia pretende lograr que la víctima del chantaje sienta culpa y así poder manipularla. Todo esto es un mecanismo de control que busca mantener bajo los propios preceptos los pensamientos y la conducta de una persona o un grupo de personas en particular.
Así el chantajista utiliza diversos medios para lograr que la víctima de este chantaje caiga en la trampa. Lágrimas, gestos, gritos, portazos en fin son entre otras maneras de influenciar la conducta.
Sin embargo en el juego del chantajista emocional hay un jugador que entra en escena: La víctima, pues sin esta no habría el otro. Donde hay un chantajista hay una víctima y donde hay una víctima pronto tarde o temprano aparecerá el chantajista. Hay un juego “cómplice” donde ambos se usan mutuamente pues cada uno tiene necesidad del otro, así cada uno de ellos juzguen, se quejen, critiquen a quien forma parte de ese juego.
En la vida emocional el chantaje aparece cuando la pareja nos amenaza con quitarnos la relación, cuando nos condiciona a hacer algo o de lo contrario sufriremos con las consecuencias de las decisiones del chantajista o seremos los culpables del sufrimiento del chantajista que no recibe lo que “supuestamente” solicita de manera amable. El hecho de que la pareja conozca de cerca los puntos débiles, los secretos de su pareja es un arma que seguramente utilizará el chantajista para manipular a la víctima que renuncia a su independencia con tal de no perder a su amor, o no hacerle sufrir, o no disgustarle en fin.
Las víctimas son especialmente vulnerables pues tienen un débil amor propio lo que vulnera su sana autoestima lo que las hace fácilmente influenciables por la pareja que también sufre de un pobre autoestima y necesita de esas acciones para sentirse importante, o que en esa relación es él o ella quien mandan.
El chantaje tiene sus ventajas en el corto plazo para quien lo aplica, pues el chantajista logra lo que quiere. Lamentablemente tanto la víctima como el chantajista van generando en su interior resentimiento y rechazo por ese tipo de conductas nocivas que debilitan las relaciones armoniosas. Los efectos de esto tienden a verse en el mediano plazo, debilitando las relaciones e incluso destruyéndolas aunque el precario amor propio hagan que permanezcan juntos el uno victimizando al otro y el otro soportando ese pobre trato. ¿Por qué? Básicamente porque hay complicidad. El uno necesita del otro.
Una víctima no podría vivir con una persona independiente, madura y sana emocionalmente. De igual manera un chantajista no podría permanecer al lado de alguien con madurez, independencia y libertad emocional.
Para todos aquellos que utilizan estrategias de chantaje con su pareja deben estar preparados para que este juego de poder cambie de roles y entonces el antes chantajista ahora se vuelva víctima y entonces alternen papeles, Chantajista/víctima/chantajista.
Hay que aprender a identificar a los chantajistas emocionales, si la pareja lo es o si cada quien lo es. En la vida emocional y en cualquier tipo de relaciones estas prácticas son destructivas y nocivas para las relaciones y para los individuos que las ejercen y las permiten.
¿Qué hacer?
De entrada es importante entender que una estrategia típica del chantajista es lucir como una persona segura, decidida, que tiene claro lo que desea, que camina con paso firme, que es una persona emprendedora. El Chantajista habla muy bien de sí mismo, habla luciendo muy seguro y de sus tantos y tantos logros. Acá cabe el dicho popular de que “No todo lo que Brilla es Oro”.
A pesar de ello, los chantajistas tienen esa conducta como maquillaje, capas y capas para esconder lo que realmente quieren encubrir. Temen que los demás sepan, sobre todo su pareja/víctima que en realidad tienen una imagen pobre de sí mismos y que les aterra “dramáticamente” el rechazo y que se sienten incapaces de superar ese rechazo. Tienen Miedo. Una muestra de esto es la reacción que tiene cuando la pareja/víctima decide optar por vivir en independencia y madurez emocional y se niega a aceptar esos pobres tratos y decide tomarse un tiempo.
Ahora el chantajista emocional antes independiente, seguro de sí, emprendedor que decía que no necesitaba a nadie incluyendo a su pareja, se arrastra suplicando, prometiendo esta vida y la otra con tal de lograr el retorno del amor perdido. Esta es una de las muestras del maquillaje que ahora los pone en evidencia.
Carecen de confianza en sí mismos y por esta circunstancia son incapaces de sostener un intercambio de opiniones que valoren el pensamiento de su pareja, pues tienen un miedo terrorífico de perder lo que ya tienen. Lo gracioso es que acusan a su pareja/víctima de las propias fallas, transfiriendo así sus propios errores a su pareja de tal manera que pueden calmar su conciencia que de alguna forma los molesta. Critican a sus parejas de ser egoístas, de no amarlas, de ser crueles e indiferentes y demás.
No notan o no quieren reconocer que cuando critican de esta manera se critican a sí mismos.
Sólo basta con observar a un niño mal educado que cuando no son correspondidos arman una pataleta, y los padres al acceder a esas pataletas siguen regando la semilla que alimenta enormemente al chantajista emocional.
De ante mano cada quien recibe el trato que acepta de los demás o dicho sea en otras palabras, los demás nos tratan como nosotros nos tratamos a nosotros mismos. Si alguien es una víctima, básicamente permite que le traten así.
Así, es importante tener en cuenta que para vivir una situación de chantaje emocional, necesariamente el chantajista ha tenido que contar con la aprobación de su pareja. En otras palabras, sin víctima no hay chantaje.
No caigas en la trampa. El chantajista está permanente obrando para lograr su objetivo. Victimizarte.
El chantajista utiliza como estrategia ubicarse en posiciones de poder (aquí mando yo entonces tú debes…si no lo haces, entonces…Si me amaras tú harías…) y si esto no le funciona asume la actitud de “pobre de mi” para despertar lástima y así, lograr su cometido, victimizar a su pareja.
Maneja tu conducta frente al chantajista, y siempre mantén tu independencia emocional, ¡siempre! Aunque bien vale preguntarse acá, ¿Por qué una persona mantiene una relación con alguien que pretende chantajearle si dice ser independiente y en consecuencia madura emocionalmente? Como dije antes porque quizás no lo sea y le agrade su papel de víctima.
La próxima vez que detectes estar en una situación de manipulación como:
“Después de todo lo que he hecho por ti”
“Tanto que he trabajado por ti”
“Tanto que me he sacrificado por ti”
“Después de tanto que te he dado”
“No puedo creer que siendo como he sido contigo tú no quieras…”
“No puedo creer que siendo como he sido te comportes tan egoísta conmigo”
“Si de verdad me amaras harías…”
“Tú no me quieres”
“No volverás a ver a los niños”
“Te dejaré sin nada”
“Quieres a los niños más que a mi”
Básicamente en estas y tantas frases más el chantajista está diciéndote “Pagarás si no haces lo que te digo”
¿Qué responder a estas afirmaciones del Chantajista Emocional? Ante todo, la negación de caer víctima a estos chantajes, respetarse y procurarse la propia felicidad.
He aquí unas respuestas:
“Está bien, si esa es tu decisión”
“Bueno. Esa decisión es tuya”
“Yo te amo independientemente de si estás de acuerdo con eso o no”
“Obra como creas que debas obrar que yo haré lo propio”
“Me alegra que estés seguro, bien puedas y actúa como dices”
“Cuando estés listo(a) para conversar al respecto lo haré”
Entre otras.
Vale mencionar que si se responde en el mismo nivel y se ataca a quien pretende chantajearte, el chantajista ha logrado su propósito, o sea controlar a la víctima. Muchas personas no reconocen que responder con agravios los agravios simplemente lo que ha hecho es caer en el juego de poder, entregando su dignidad ante una reacción que considera legítima y así mostrar carácter. Aunque eso se crea no es cierto.
En muchas ocasiones el chantajista no sabe que es un chantajista, e incluso, muchas veces las víctimas insisten en ser tratadas así, a pesar de su rechazo verbal a ese tipo de tratos.
Para colmo a veces la misma cultura a través de la música, del pensamiento colectivo, las películas, la TV, la publicidad termina reforzando ese tipo de conductas.
“No puedo vivir sin ti, Mi vida se me va, no me vuelvo a enamorar, no sé que haré sin ti” entre tantas frases más son la esencia de canciones, novelas, cuentos, películas y es el reflejo de un comportamiento colectivo que muchos viven asumiendo que es real y no necesariamente debe ser así.
La libertad, la madurez emocional es la esencia de relaciones maduras, estables y felices. Lo demás son fantasías a veces colectivas que llaman amor a conductas destructivas que muchos aceptan y que luego les defraudan. Cuesta mucho vivir relaciones afectivas sanas cuando aun se guardan ideas pobres respecto del amor y el afecto.
Cuando los lazos del amor están sostenidos por el temor, allí no hay amor y el miedo es el generador de diversas conductas destructivas entre esas el chantaje emocional que daña, corroe las maravillosas posibilidades de amores sanos, maduros y libres.
HÉCTOR LEONARDO MORA SANTIAGO
Desarrollo Empresarial y Humano
Consultor - Conferencista
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Autor de varios libros y videos
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